¿Baccarat? En realidad es mucho más sencillo de lo que el casino quiere que creas
De todos los juegos de casino, el baccarat es probablemente el más incomprendido. En la mesa parece intimidante, pero una vez que entiendes las reglas, tu primera reacción seguramente será — "¿espera, eso es todo?"
El concepto básico es simple. Se reparten dos manos, la del Jugador y la del Banquero, y tú simplemente eliges cuál se acerca más a nueve. Eso es literalmente el núcleo del juego.
Los valores de las cartas también son fáciles de recordar. Del dos al nueve cuentan su valor nominal, los dieces y las figuras (J, Q, K) valen cero, y los ases cuentan como uno. Si el total se convierte en un número de dos dígitos, simplemente eliminas el primer dígito — siete más ocho es quince, pero en baccarat eso es un cinco.
Tienes cuatro formas de apostar: Jugador, Banquero, Empate o Par (cuando las dos primeras cartas son iguales). Los pagos funcionan así: las ganancias del Jugador pagan 1:1, las del Banquero pagan al 95% porque la casa retiene una comisión del 5%, y el Empate paga 8:1 — lo que suena tentador hasta que ves con qué poca frecuencia realmente ocurre.
Una cosa más que vale la pena saber — bajo ciertas condiciones, se saca una tercera carta. Esto sigue un conjunto específico de reglas, y si te tomas el tiempo de entenderlo, tendrás una mejor idea de cómo se va a desarrollar cada ronda.